Wednesday, 22 December 2010

DETERMINISMO, CONDICIONAMIENTO Y VOLUNTAD



Después de años leyendo sobre marxismo, anarquismo, situacionismo, teorías revolucionarias de diverso signo, teoría de la evolución y un montón de locuras más uno se ha dado cuenta de una inquietante pero a la vez clarificadora verdad. No importa lo bien que suene escrito sobre el papel, lo acertados que puedan parecer en cierto momento todos los análisis del mundo si quienes se supone que deben llevarlos a cabo continúan anclados en la barbarie.

Nada puede lograrse si las personas fallan, tan sólo la perversión en los hechos de todo aquello que sonaba bello. Volver a hundirnos en la mierda para regocijo de nuestros aspirantes a eternos explotadores, siempre prestos a restregarnos en la cara lo miserable de la naturaleza humana, lo mucho que necesitamos que nos dominen porque a la mínima que se nos deja solos acabamos comiéndonos unos a otros. Con todo lo que los argumentos de algunos sociobiólogos y genetistas de la conducta nos digan sobre la imposibilidad de nuestros anhelos no está de más tampoco el recordarles que ellos también son hombrecillos averiados haciendo una ciencia no menos defectuosa que refleja y estudia según el encargo y las necesidad de quienes pagan. No está de más recordarles a quienes ven en la misantropía radical el límite infranqueable de toda discusión y práctica política lo mucho que sus presupuestos y su ciencia huelen a tradicion judeocristiana. Un ejemplo sería la consideración del egoísmo como una característica intrínsecamente negativa, eternamente enfrentada al altruismo en una relación binaria típicamente judeocristiana y basada en el concepto del bien y el mal absolutos como categorías inamovibles. Como si no hiciese falta cierta dosis de egoísmo para rebelarse contra las injusticias o como si un exceso de altruismo ciego e imbécil no pudiese constituirse en el caldo de cultivo de la más abyecta y perniciosa de las obediencias.

Puede ser pecar de ingenuos el creer que nuestra genética no nos condiciona en absoluto y que todo se aprende, que nacemos siendo una tabula rasa donde se empieza a escribir un fenotipo desde nuestro año 0 de existencia, que somos poco menos que angelitos... Pero igual de asquerosamente interesado e irracional es el pesimismo/posibilismo que nos condena a vivir siempre en penuria, guerra, injusticia y desolación... Por mor de nuestra condición humana. Todo esto suena demasiado "bíblico", tanto que a veces parece mentira que sean científicos profesionales y "expertos" que publican sus artículos en prestigiosas revistas quienes lo dicen. La misantropía rancia e irreflexiva no es más que una excusa, una renuncia, después de todo de la propia responsabilidad ante lo que sucede en este mundo podrido que TODOS ayudamos a sostener.

Pero ¿qué sucede con quienes desean genuinamente acabar con la pesadilla, cambiar el mundo...? Simplemente ocurre que estamos enfermos, contaminados y que en la mayor parte de los casos hacemos lo posible por no abandonar la línea de defensa que nos hemos trazado a nosotros mismos para coger el toro de nuestras miserias por los cuernos. ¿Cuántos proyectos fracasados por personalismos estúpidos, conflictos personales, megalómanos que llenan su bocaza y montones de cuartillas con brillantes reflexiones y luego se comportan como el peor de los despotas...? ¿Cuántos PEQUEÑOS HOMBRECITOS AÚN AGAZAPADOS, COLONIZANDO Y CONTAMINANDO NUESTRO SER? ¿Tenemos idea de lo grandes que cada uno de nosotros podriamos ser AHORA, si simplemente tuviesemos la decencia y el coraje de sacar al monstruo de dentro?

Uno simplemente ya ha oido bastante sobre "condiciones objetivas", "influencias", "factores determinantes", "circunstancias"... Uno ya ha tenido más que suficiente de ese determinismo, esa tiranía de las circunstancias exteriores justificando todos los errores y todas las masacres. Parecería que nosotros nunca somos responsables de nada... Es mejor culpar a los políticos, pero ¿quién los vota?, ¿quién los justifica?, ¿cuánta de esa gente que echa pestes sobre las elecciones a cuatro días de que estas tengan lugar no pone el pie luego en el colegio electoral cuando toca?

Está bien hablar de CONDICIONAMIENTO, de tener siempre presente cómo las circunstancias exteriores, el entramado socioeconómico, nuestra educación, etc., nos influyen, pero otra cosa muy distinta es el DETERMINISMO, la pretensión de que ante esas fuerzas poco o nada puede hacerse así que de un plumazo ya no tiene sentido alguno el hablar de responsabilidad o intención. La excusa sagrada explica todo por nosotros y por lo tanto nos exime de tener que justificarnos cuando la cagamos. Es mas fácil y menos doloroso echarle la culpa del advenimiento del regimen nazi a la locura de Hitler, a la crisis del 29 y al equilibrio de poderes internacional de la época, pero bien es sabido desde que Goldhagen publicase su incontestable libro "Los verdugos voluntarios de Hitler" que el pueblo aleman en su conjunto, los individuos de a pie, participaron activamente en aupar a los nazis...

Sí, triste pero cierto, los propios ciudadanos de a pie, que no solo los políticos o aquellos espectros malditos embutidos en sus abrigos de cuero negro participaron, apoyaron e incluso asesinaron en nombre de lo que en el contexto de aquel delirio era considerado lo correcto.


Todos los análisis y teorías en las que nos podamos basar, más o menos influidas por el marxismo o el anarquismo sólo nos proporcionan la explicación de las causas generales de cada sufrimiento individual. A partir de ahí es cosa nuestra... Las ideas y las interpretaciones de la realidad sólo nos ofrecen un contexto.

Nuestra relación con este último es siempre bidireccional, es decir, influimos a la vez que somos influidos por él. Sin embargo, en última instancia somos nosotros quienes con mayor o menor grado de conciencia generamos entornos que en la mayor parte de los casos adquieren la forma de construcciones sociales lamentables y explotadoras.

Si bien un determinado ambiente puede facilitar el que seamos mejores esto por si solo no lo garantiza para nada, a lo sumo puede ayudar pero jamás podrá soslayarse la inevitable intervención de la responsabilidad de todos y cada uno por nuestras acciones. Las circunstancias atenuantes jamás deberían interpretarse como sinónimo de excusa autocomplaciente.

A estas alturas es estúpido pensar que simplemente cambiando el "decorado" espacio-temporal de la sociedad conseguiremos una mutación, una concienciación, un cambio para bien de nuestras vidas, y todas las experiencias revolucionarias hasta ahora han demostrado tozudamente que esto jamás podrá ser así. Lo prímero que debe cambiar somos nosotros. Ninguna revolución triunfará jamás si nosotros no nos revolucionamos primero.

Abusando un tanto libremente de algunos conceptos Niestzchianos podría decirse que la revolución debe ser hecha por supermujeres y superhombres conscientes que den ejemplo y reflejen el mundo nuevo del que son portadores a cada instante. No tener esto en cuenta nos llevara nuevamente a pervertir hasta la más brillante de las teorías emancipadoras, a una suerte de eterno retorno al agujero de nuestra miseria, más hondo aún de lo que era antes...

Cuántas veces he escuchado de la boca de despreciables gañanes todo tipo de loas a la Revolución del 36 o del 34... Y la verdad es que a aquellos titanes ninguno de entre nosotros le llega a la altura de la mierda de los zapatos, y ello no porque falten ideas, estrategias, análisis... De eso hay más que suficiente ya...

Lo que realmente hace falta son valores, honor, palabra, fidelidad a las ideas y a los compañeros, un constante empeño en marcar la diferencia en el comportamiento, no sólo en la camiseta que se lleva puesta.

Falta esa gallardía y saber estar, ese VALOR que hacía que cualquier buen militante de "La Idea" de los años 20 o 30 no pasase desapercibido en ninguna parte aunque no abriera la boca. Ese brillo, esa grandeza y esa paz que te da el saberte en la brecha de conseguir algo grande, respaldado por amores y compañeros y no sólo como un perro...

Me parece oir ya los ladridos de los guardianes de la ortodoxia materialista. Todas esas acusaciones que me resbalan ya... IDEALISTA!!!, VOLUNTARISTA!! gritarán algunos... En fin, claro lo he dejado. Y lo que digo ni me aleja del materialismo ni me acerca a él, es simplemente el ensayo, torpe quizá, de otra cosa, un intento de tirar p'alante, sin más.

Sencillamente lo que hago es constatar que la ciencia histórica, como todo en la vida, tiene sus límites. Si algo necesitamos hoy sobre todo, eso es terapia. Luego vendrán la violencia y las transformaciones concretas... pero primero, a poner orden en la cabezota y a nuestro alrededor. Seguro que quienes ahora leeis esto teneis alguna cuenta pendiente que arreglar con alguien. Siempre se daña más a quien más se quiere, tened esto siempre presente.

Y cuando digo terapia hablo de sinceridad, de respeto, de automejoramiento, de paisanaje en definitiva, no de acudir en masa al psiquiatra....

ESTO Y SOLO ESTO ES LO QUE FALTA, LO DEMÁS TIENE FACIL ARREGLO.

FALTEN PAISANES Y PAISANOS. NADA MÁS.

Y convertise en paisanu ye algo que TIENE QUE DOLER.

Es UNA MUTACION. UN AUTO PARTO.



"El gran hombre es pues, aquel que reconoce cuando y en que es pequeño. El pequeño hombrecito es aquel que no reconoce su pequeñez y teme reconocerla"

(Wilhelm Reich; "Escucha pequeño hombrecito")

INTERNACIONAL PAISANISTA

(En la foto: Higinio Carrocera, anarquista asturiano. Figura clave en la revolucion del 34 y en la resistencia del Frente Norte contra los fascistas en la batalla del Mazucu en 1937. Ejecutado por los fachas poco despues de su detencion).

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